EL ENLACE QUÍMICO

 Ante todo, es importante considerar que el enlace químico, entendido como la unión entre átomos, es una ficción útil para entender lo que sucede a nivel electrónico. Hasta ahora, nadie a podido observar como se produce la unión entre dos átomos.
 En lo que sí todos los químicos están de acuerdo es que dos átomos se mantienen juntos debido a la disposición de los electrones alrededor de sus núcleos. Surgieron así varias propuestas para explicar el enlace químico:
* los átomos en la molécula se hallan ionizados negativa o positivamente y se produce una atracción de tipo electrostática;
* en el caso  de moléculas formadas por átomos idénticos (donde el modelo anterior no era válido), Linus Pauling propuso que se producía el solapamiento de orbitales electrónicos que contenían cada uno un electrón; nace así el enlace de valencia (EV);
* Friedrich Hund y Robert Mulliken propusieron que los orbitales electrónicos se extendían sobre varios átomos, denominados orbitales moleculares (OM).
 En última instancia podemos considerar que una molécula corresponde a un conjunto de núcleos sumergidos en una nube electrónica continua que estabiliza una configuración particular.
 Otro aspecto a tener en cuenta es que átomos y moléculas están en continuo movimiento, lo cuál implica que al moverse un núcleo debe acomodarse la nube electrónica, de lo contrario se produciría la escisión del átomo de la molécula: un enlace fuerte se debilita cuando una vibración  lo estira más allá de su distancia promedio de equilibrio. Entonces, podemos explicar el enlace químico como grados de atracción entre átomos que fluctúan creciendo o disminuyendo, y por ende, de un estado enlazado instantáneo para una determinada configuración de los núcleos.